Aunque me resulte casi imposible, intento actuar con normalidad, trato de creerme que estoy bien para que no note que algo pasa y le echo la regañina oportuna cuando se dirige al cubo de basura: Sara, con la cantidad de años que tienes y todavía sigues haciendo estas cosas, ¿no te da vergüenza?
Todavía juego con ella a pesar de que hace tiempo que dejó de perseguir muñecos para rastrear etéreas siluetas. Sigo tirándome al suelo para que ella venga corriendo hacia mí, aunque ahora lo haga con miedo por si encuentra algún obstáculo en el camino, e intente alcanzar mis orejas. Y aún hago amagos de ir a darle largos paseos hasta que no quedase rincón que recorrer y olisquear.
Lo cierto es que no dejo de recordar algo que dijo alguien alguna vez. Algo parecido a: los animales son inmortales por el simple hecho de no obtener la individualidad que te otorga un nombre. Y es cierto, no le falta razón. Las gacelas, por muchos leones que existan, seguirán ahí (hasta que el hombre quiera), inmortales como especie. Pero eso, ahora, ¿qué puto sentido tiene? ¿Qué puto sentido tiene esto ahora que comprendo que el tiempo va llegando a su fin? ¿Qué puto sentido tiene que tenga que aceptar esto? ¿Desde cuándo he aceptado yo algo? ¿Por qué todo est...
Da igual el tipo de cáncer o enfermedad que adquieras en el camino, todos nacemos con la misma enfermedad insufrible, incurable y terminal: LA VIDA.
"Don't worry about life, you're not going to survive it anyway". Triste que éste sea mi único consuelo.
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